domingo, 23 de septiembre de 2012

La Acuarela y sus acuarelistas



Israel Roa Villagra era bajo de estatura, pero grande en su calidad de artista plástico. Podía tener un comportamiento tosco pero cuando pintaba acuarela le emergían del pincel mil finuras. Manchaba y afirmaba con acentos oscuros o de color una acuarela que era pura síntesis. Como maestro era certero en sus correcciones desde no tolerar fallos en el dibujo.
Los acuarelistas tienden a formar cofradías vinculándose entre sí. Con gran facilidad se reúnen en agrupaciones y sociedades en Venezuela, en Perú y en otros países. Nos tendemos a juntar como sucedió en Concepción en que nos reconocimos y nos reunimos para exponer. Es la  acuarela la que nos acerca, el cultivo de la técnica del color y el agua nos unifica .
De igual manera nos sentimos vinculados a los pintores acuarelistas del pasado, a  Tomás Girtin, a Turner, a  John Sell Cotman etc. Nos une a ellos la plena comprensión de su obra, resumen y ejemplo de sus vidas. Con ellos y nosotros el pasado se une al presente.
Nos sabemos la historia de los acuarelistas del mundo. El idioma hablado puede sernos imposible, pero comprendemos el arte oriental  de las aguadas . Podemos comprender el tránsito de su hacer, de sus manchas y sus acentos.
Nos sabemos la historia de la acuarela en Chile, desde Carlos Wood  en la época de inicios de la república. Lo mismo que nos relaciona con don Bernardo O”Higgins quien conoció el procedimiento y pintó acuarelas. Llegamos hasta hoy por medio de Alfredo Helsby, por Agustín Abarca, Ignacio Baixas, Israel Roa, Hardy Wistuba, o Ricardo Anwandter. Pintores de otras técnicas hicieron excursiones a la acuarela con éxito: Reinaldo Villaseñor, Eduardo Ossandón, Fernando Morales Jordán u Orlando Mellado.
Los arquitectos que son introducidos en la técnica funcional llegan a hacer acuarela artística: Juan Martínez, Ezequiel Fontecilla y Nemesio Antúnez.
Son acuarelistas actuales : Luz María Sánchez, Antonieta Terrazas, Camilo Carrizo, Luis Guzmán, Benjamín Escalona, Victor Jara, María Consuelo Guacuto, Roberto Córdova, Raúl Saldivia, Fernando Calvo, Guillermo Viveros, muchos de ellos penquistas o de regiones.
Pueden haber aspectos existenciales que nos separen, pero somos acuarelistas y ahí se acaban las diferencias y entran a tallar las similitudes. He conocido acuarelista neto en Camilo Carrizo, agregando a su facilidad  técnica su potencia formal. Como acuarelistas natos a Guillermo Viveros que desde la primera pincelada ya era un acuarelista. Otros llegan a serlo con el tiempo y la perseverancia que siempre entrega su premio. Maestro formador de acuarelistas, el más notable, me parece debe haber sido Israel Roa. También lo fue Baixas. En los tiempos actuales caigo en la inmodestia de creerme un buen profesor de acuarela y reconozco también en la maestría a Fernando Calvo, con quien nos unen constantes artísticas como un profundo amor por la acuarela, el deseo de difundirla, el ansia por expresarnos a través de ella y desde luego la inefable relación maestro-alumno que siempre estamos perfeccionando en el intercambio de experiencias en el oficio y en la docencia.
                                                                                                     Iván Contreras R.

Durero y la acuarela


De tanto publicar libros de determinados artistas, siempre los mismos, hubo otros que fueron ignorados como pudo suceder con los artistas alemanes y entre ellos Alberto Durero de quien hemos escuchado su nombre y que nació en Nuremberg por 1471 viviendo hasta 1528, tiempo que no lo vio descansar al ensayar todas las técnicas artísticas del dibujo, el grabado y de todo tipo de pintura  incluida la acuarela. A tal extremo que su taller parecería un laboratorio químico de todos los productos y las herramientas  que hacen posible el trabajo del artista plástico.
                Al interesarnos el Durero acuarelista encontramos a quien, siendo de los primeros que la cultiva en  occidente, la lleva a grandes alturas en los momentos en que pudo viajar por la Europa renacentista llegando a Italia un par de veces siendo provechosas sus acuarelas de viaje en que capta las  lejanías con sus brumas, los detalles, los tonos y matices reconociendo la diferencia de los paisajes y su luz en el material indicado. También conoció la pintura italiana y a sus artistas en pleno trabajo. Allí Durero pintaba acuarelas y temperas de objetos variados, plantas y flores y sobre todo animales fueran ardillas, liebres y conejos, zorros, lobos, aves y era tal el realismo con el que representaba pelajes y plumas que llamó la atención a los italianos y como cuenta Paul Johnson en su libro “Creadores”, Giovanni Bellini, de quien se hace buen amigo, le pidió prestado uno de los pinceles especiales para pintar pelajes y Durero le entregó uno que tenía en la mano.        “Pero yo tengo uno de estos” le dijo Giovanni. “Así es” le respondió el pintor alemán cuando le entregaba uno de uso corriente.
                Que la acuarela era la técnica ideal para emplear en las excursiones por ser liviana y necesitar solo un buen papel y sus pinceles, que permite representar con rapidez un paisaje agreste o un barco con sus aguas y quedar lista para guardar ya seca.  Durero demostró su capacidad de pintar ciudades europeas conseguidas con una excepcional calidad dejando un ejemplo para los artistas viajeros con intereses topográficos que van pasando panoramas al papel en poco tiempo, en bocetos que ya pueden quedar terminados in situ o en el taller de casa. Asimismo con sentido científico hasta el siglo XIX la usaron los visitantes europeos a América, fueran Carlos Wood o J. Mauricio Rugendas en nuestro país.
                Gustaba trabajar intensamente, siempre que viera algo extraordinario le interesaba que se legara para la posteridad. En su época era tal la atracción que despertaba su obra que era llevada por los visitantes a sus ciudades y países para que fueran imitadas por sus propios artistas. Y su fama  fue aumentando y su obra revalorizada con los siglos que se convirtió en un símbolo artístico. El 6 de abril de 1828, al cumplirse trescientos años de su muerte, 300 artistas se reunieron junto a su tumba para rendirle homenaje.
                Como es natural para escribir sobre un artista del pasado es imposible decir cosas nuevas y el mismo Paul Jonhson cita a Friedrich Piel y yo tuve la oportunidad de tener en mi mano una versión española de 1998 de ese libro de dibujos y pinturas facilitado por el pintor Albino Echeverría, de Durero considerando que fue famoso desde su propia generación en que exaltan todo lo que aportó a nuestro arte. El mismo escribió asuntos de estética “que el artista estaba habitado completamente por figuras” y se supone como un creador capaz de comprender al mundo exterior puesto que él ve el arte en la naturaleza.
                                                                                                                           Iván Contreras R- 2011  

Israel Roa, a cien años de nacer


                                                  
            De los grandes maestros hay que recordar sus nombres y sus quehaceres: Israel Roa Villagra, pilar de nuestra acuarelística y Premio Nacional de Arte 1985. El pintor nació en Angol el 28 de mayo de 1909 y luego de una notable existencia falleció en Santiago el 13 de mayo de 2002.
            Realizó sus estudios profesionales en la Escuela de Bellas Artes, en la capital, a partir de 1927 y fue alumno de Juan Francisco González y Ricardo Richon Brunet. En 1937 obtuvo la beca Humbolt que le permitió perfeccionarse por dos años en Alemania especializándose en la acuarela y a su regreso ocupó esa cátedra en el mismo centro artístico de su juventud.
            Desde el curso de Acuarela, con entusiasmo y simpatía, entregó la información técnica y su elocuencia a casi todos los artistas chilenos de las generaciones del medio siglo. Se hicieron tradicionales y legendarias las tardes de acuarela con Roa y su modelo preferida, Dalila. De voz gruesa, en una figura que le valió el que sus pares le llamaran el “Chico Roa”, imponía en sus clases una fuerte disciplina en las que“no volaba una mosca” y sus indicaciones podían ser impartidas en forma personalizada o a veces generalizaba en tono alto cuando encontraba algo notable y digno de exaltarse. En otras oportunidades podíamos escuchar: ¡ Dé vuelta la hoja! dirigiéndose a alguien que no le apuntó al dibujo de base.
            Así pues, fue el gran guía en este arte para quienes como sus discípulos han sabido difundirlo e implantarlo con aportes personales. No obstante los balbuceos y la discontinuidad con que apareció la acuarela en el siglo XIX, gracias a Roa tuvo un desarrollo mayor y permanente en el siglo XX y que suponemos desarrollará un camino ascendente en los tiempos actuales de la mano del maestro angolino y de sus seguidores.
            Israel Roa hizo su vida artística en la capital, pero mantuvo estrecha relación afectiva con Angol y con su familia que todavía se domicilia allí. Vivió cultivando en sus acuarelas las atmósferas del sur, costas y mares, gente de nuestro pueblo, frutos del agua y de la tierra. Gabriela Mistral le dedicó uno de sus Recados en que con intuitivos juicios le expresaba: “ la acuarela delicada en el triple sentido de la fragilidad, del pudor y de la intimidad le sedujo los sentidos y tomó posesión, por fin de la mano de un criollo digno de ella y que sería en su servicio tan escrupulosa como la mano oriental . En la acuarela había de vaciar Roa su tierna y medrosa luz austral, sobre ella posaría los capullos cerrados y húmedos de sus cuatro provincias pluviales. Desde esta materia preferida por él como una lengua más leal, hablan sus verdes refrenados, sus grises de tórtola nueva y sus blancos sin crudeza: su manera de luz, que no es tímida, pero si cautelosa y acuciosa.”
            Con las palabras de la poetisa, a titulo personal y representando los sentimientos de los artistas de regiones- particularmente de Malleco - recuerdo con emoción a Israel Roa Villagra, a quien como hombre del sur, conquistó Chile desde la expresión de una técnica pictórica tan particular, la pintura a la acuarela.
                                                                                                    Iván Contreras R.2009-o4
                                                                                       Profesor Emérito U. de Concepción

Discurso inaugural "Primer aniversario "


                             

            La acuarela es una manifestación plástica muy antigua y querida. Todos la hemos  aplicado en los días de colegio para colorear nuestros dibujos.
            La historia recuerda que don Bernardo O´Higgins al estudiar en Inglaterra tuvo especial predilección por las clases de acuarela y, ya adulto y con pesadas tareas en la República, pintó paisajes y figuras. En el Museo de Maipú se conserva un pequeño autorretrato suyo de 1820.
            Al Chile independiente llegaron numerosos artistas extranjeros que ejecutaron acuarelas de sus nuevos paisajes y de temas de costumbres que a ellos les parecían exóticas. Entonces, es la primera técnica pictórica que se ensayó en el país, permaneciendo, sin embargo, dormida durante el resto de la centuria hasta que en el siglo XX Ignacio Baixas e Israel Roa le dieron gran prestigio. Además la enseñaron a otros artistas haciendo surgir cultores de gran valor en Puerto Montt, Valdivia, Concepción y Chillán.
           Hoy ayudan a realzar la acuarela como medio de expresión los certámenes de Viña del Mar y de Valdivia, que estimulan con sus distinciones a quienes la emplean.
            Se dice que es una técnica difícil de dominar, que hay que tener disposición especial para ella. Es posible que sea cierto, pero los maestros que conocen las claves de su manejo podrían llevar a todo el mundo a pintar acuarela, con sus beneficios propios de transparencia de los tonos y belleza de los tintes.
            En contacto con la acuarela por más de cincuenta años he podido observar que sus cultores tienden a formar  cofradías vinculándose entre sí. En otros países, con gran facilidad se reúnen en agrupaciones o sociedades , sea en Venezuela, o en el Perú. En nuestro país también hemos buscado los contactos porque nos reconocemos y nos juntamos para exponer. Este año un hecho importante sucedió en Concepción y mientras la colega Luz María Sanchez impartía su curso de acuarela en el Departamento de Artes Plásticas de la Universidad de Concepción sintió que el ambiente estaba listo para echar a andar la posibilidad de reunirse, de agruparse en torno a la técnica en cuestión. Una semana más tarde llama a reunión a pintores acuarelistas profesionales para que se informaran de esta iniciativa, incorporarse y elegir una directiva para el Centro Cultural; Agrupación de Acuarelístas,
Con sede en la ciudad de Concepción, Personalidad Juridica 19.418.
Ha de tener sus principios: promover  y defender el patrimonio cultural representativo de la acuarela
Contribuir a la difusión de la acuarela y preservar la producción acuarelística del país.
Relacionarse con otras instituciones similares del país o del extranjero.
Desarrollar las habilidades técnicas como una forma de perfeccionamiento y capacitación.
Investigar y fijar la historia y desarrollo de la acuarela en la región y en el país.
La agrupación de acuarelistas se constituyó para realizar una actividad colectiva, estable y permanente, de organización democrática, sin intenciones de lucro, de cual es la acuarela la que nos acerca, que el cultivo de la técnica del color y el agua nos unifica.
Se fijó como fecha de fundación de la Agrupación  el 7  de julio de 2010 y la primera directiva válidamente elegida por dos años es la siguiente.
Presidente: Iván Contreras Rodríguez
Vicepresidente: Luz María Sanchez Velásco
Secretario: Verónica Sepúlveda. Hoy Loreto Inostroza.
Tesorero: Ariel Guerra
Director: Guillermo Viveros Le Borgne
Director: Mauricio Delgado

En una asamblea de acuarelistas de Concepción se formó el Centro Cultural: Agrupación de Acuarelistas y después de cambiar opiniones optimistas se estableció la necesidad de formar la agrupación con tales objetivos. Los presentes me eligieron presidente por ser un acuarelista de gran antigüedad en la región, cargo que acepté haciéndome mi propio compromiso de enfrentar con valor los desafíos contando con integrantes de gran juventud y también de edad mayor con quienes trabajar  en lo futuro.
                                                                                                       Iván Contreras R
                                                                                                     Artista Plástico-2011

sábado, 25 de agosto de 2012

PRESENTACIÓN

La agrupación de acuarelistas de Concepción, es un gremio artístico cuya misión es cultivar y promover el arte de la acuarela, tanto a nivel regional como nacional. Dicha inquietud surge ante la escasa presencia de gremios y/o asociaciones que velen por conservar y difundir el patrimonio de los artistas que desempeñan esta noble disciplina.
Los primeros esfuerzos por reunir personas dispuestas a formar parte de esta iniciativa, se inician con las gestiones realizadas por la artista y docente Luz María Sánchez y su ayudante Verónica Sepúlveda. Lo cual, después de una serie de trámites administrativos, concluye con la firma del acta de fundación el día 3 de Julio de 2010, siendo su primer presidente, el destacado artista local señor Iván Contreras Rodríguez.
 La agrupación cuenta con una membrecía de aproximadamente 25 artistas, entre los cuales figuran importantes representantes de la disciplina, tales como: Iván Contreras, Mario torres Burboa, Guillermo viveros, Roberto Córdova, Luz María Sánchez, por nombrar a algunos. Sin embargo, una de las características más especiales es el gran número de jóvenes talentos que forman parte de sus filas, lo cual permite ampliar su rango de acción a las nuevas generaciones,  además, de dotar a la agrupación de una mirada amplia en lo que a técnicas y temáticas artísticas se refiere. 
Actualmente, la asociación se encuentra presidida por Luz María Sánchez como presidenta y Loreto Inostroza en la vice-presidencia. Sofía Cancino y Gabriela López en los cargos de secretaría y tesorería, respectivamente.
Esperamos de forma sincera poner nuestro grano de arena en la generación y difusión de actividades que acerquen al público general al mundo de la cultura y las artes…por lo cual, su participación y opinión en este medio serán muy valoradas.
Concepción. 25 de agosto de 2012.     

miércoles, 25 de julio de 2012

Exposición Instituto Norteamericano - Discurso inaugural



En esta ocasión, con motivo del 2° aniversario de la asociación de acuarelistas de Concepción, me gustaría compartir con el público presente una reflexión muy breve sobre algunos elementos relacionados a la acuarela como disciplina artística y como fenómeno creativo. 

Lo primero que quiero hacer mención  es  al carácter  vivencial de la acuarela como un fenómeno que surge de la experiencia, experiencia entendida a su vez como un hecho de facto que ocurre en un aquí y un ahora.  Y es que a pesar de que la acuarela sea una técnica más de entre tantas,  pocas son las que logran establecer una conexión directa con la experiencia in situ.

Es que, con el ejercicio de la acuarela, hay que considerar una serie de factores que muchas veces no quedan de manifiesto en la obra final, o se esconden solapados a la espera de algún ojo experto que sea capaz de reconocerlos.  Un verdadero artista de la acuarela debe ser consciente tanto de los fenómenos que ocurren dentro de sí, como de aquellos que escapan a su intelecto, pues obviando las problemáticas  estéticas que cualquier disciplina artística ofrece, un acuarelista debe tener la experticia suficiente para reconocer la temperatura del ambiente en el que se sitúa y como éste puede influir en su obra y en su proceso creativo, considerar además la perfecta humedad del trazo, la consistencia del pigmento, la calidad y las posibilidades del soporte y así una larga lista de factores. A decir verdad desconozco la existencia de otra técnica que exija tanto del artista como la acuarela lo hace,  pero si  soy consciente del rigor y la férrea disciplina que esta técnica requiere para su ejecución.

Rescatando la idea anterior sobre los fenómenos sentimentales e intelectuales que ocurren en el artista, la acuarela también cobra aquí su cuota de complejidad: Nos enseña a medir los tiempos, a considerar los ritmos y a manejar las intensidades.  Nos indica que por momentos se debe ser enérgico, rápido…certero, para luego, quizás, moverse grácilmente con delicadeza, soltura y fluidez. Todo lo anterior ligado, por supuesto, a la condición del pigmento, un pigmento de naturaleza inestable que ofrece un abanico inmenso de posibilidades que con práctica se convierten en bondades. Un pigmento que en el ejercicio  práctico puede hacer que nuestro actuar sea rápido y por ende azaroso, o en completa oposición, en presencia del  frío y la humedad nos obligará a observar pacientemente su demoroso actuar sobre el papel.

Por supuesto que la suma de todos los factores que he intentado resumir, nos da como resultado el hecho que la acuarela es una técnica compleja, que exige mucho del artista, pero que sin embargo así como exige ofrece también una gama amplia de posibilidades. Y es sin duda esto último lo que enriquece el quehacer artístico y  queda de manifiesto  en la presente exposición, la multiplicidad de estilos y maneras de trabajar con un medio en común, la presencia y la convivencia  en una misma sala entre la mixtura con otras disciplinas y el apego a lo más tradicional, la variedad de temáticas, de sentidos, de formas de expresión. Temáticas, formas y modos que esperamos el público presente pueda disfrutar y sentir, para que de esa forma el ciclo de la obra quede totalmente cerrado, alcanzando su punto culmine y sublime en la retina del observador.

Loreto Inostroza C.

Aula Magna UCSC Sala de exposiciones